EDUCACIÓN BASADA EN COMPETENCIAS ENFOQUE SOCIOFORMATIVO

Escrito por: boliver

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ARQ. BEATRIZ ELENA OLIVER GUERRA

Universidad de Celaya, Facultad de Arquitectura

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38080 Celaya, Guanajuato, México

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Breve semblanza:

Beatriz Elena Oliver Guerra, Arquitecta por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato. Pasante de la Maestría en Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación por la Universidad de Celaya. Directora de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad de Celaya en el periodo 2000-2004. Actualmente coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura, docente de la misma Institución y estudiante del diplomado en Estrategias didácticas y evaluación de competencias del Instituto CIFE.

 

Resumen.

El objetivo del presente trabajo es abordar el concepto de “enfoque socioformativo” en la educación, como parte esencial de la misma, teniendo en cuenta el panorama educativo global en relación a lo mencionado por Tobón (2009), en cuanto a la paradoja presentada en las dos últimas décadas, en donde se han tenido grandes desarrollos teóricos y metodológicos en didáctica y evaluación del aprendizaje y sin embargo las prácticas educativas siguen basándose en metodologías del siglo XIX.

Palabras clave: socioformativo, educación basada en competencias, formación humana integral, proyecto ético de vida.

Introducción.

Al plantear el tema de enfoque socioformativo en la educación basada en competencias, es necesario definir el concepto de Formación Humana Integral (FHI), que de acuerdo con Tobón (2009), es el proceso que involucra el desarrollo de todas las potencialidades de la persona (corporal, cognoscitiva, afectiva, ética, estética, social, espiritual y laboral) acorde con su visión y restos del contexto, con la finalidad de lograr desempeños pertinentes y responsables en el ámbito social y ambiental, mejorando condiciones de vida y actuando con compromiso y respeto en proyectos sociales. Pestalozzi la define como: “preparación para la vida”.

Sintetizando lo anterior podríamos determinar entonces que la socioformación[1] está inmersa en la FHI y que ésta debe ser considerada la esencia de la educación contemporánea.

Un proceso de socioformación se logra desarrollando en la persona los cuatro tipos de saberes (ser, conocer, hacer, convivir). Para poder integrar los saberes, la educación debe migrar del modelo tradicional al modelo basado en competencias, en donde la estructura del pensamiento complejo va a regir los procesos para poder abordar y desarrollar los saberes de una manera integral, pertinente y responsable contribuyendo al proyecto ético de vida de cada estudiante y con ello concretando un actuar social comprometido plenamente con su entorno.

Pensamiento complejo.

El pensamiento complejo es un pensamiento de orden superior integrado por la fusión del pensamiento crítico y el pensamiento creativo, en donde ambos son sistémicos y complementarios. (Lipman, 1998).

Lipman recomienda implementar técnicas de pensamiento de orden superior en la enseñanza, debido a que esto incide de manera directa en el aprendizaje significativo.

Para Lipman, el pensamiento de orden superior promueve a la discusión y reflexión a cerca de un área de conocimiento y afirma que para poder desarrollar pensamientos de orden superior en los estudiantes es necesario implementar la metodología del pensamiento crítico a parte del estudio de la filosofía, de donde deduce que la filosofía sería entonces a la enseñanza del pensamiento, como lo es la literatura a la enseñanza de la lectura y escritura. Esto no tiene otro fin más que el de promover la disciplina humanística de la filosofía en la enseñanza con la finalidad de lograr enseñar a los estudiantes a que “piensen por si mismos”.

Pensamiento crítico y pensamiento creativo son entonces los dos componentes que Lipman define como partes esenciales del pensamiento de orden superior. Tenemos entonces,  por un lado lo crítico relacionado con el razonamiento y los criterios, y por otro lo creativo relacionado con la destreza, el arte y los valores, teniendo ambos que someterse a sus propios juicios, por un lado los críticos y por otro los creativos; generando entonces la excelencia cognitiva que incorpora la creatividad y la racionalidad. Desde 1970 se genera una corriente del pensamiento crítico fundamentada en el buen juicio[2], que para Lipman es “que los estudiantes hagan algo más que pensar”, y define entonces pensamiento crítico como: “pensamiento que facilita el juicio porque se basa en criterios[3], es autocorrectivo y sensible al contexto, está bien fundamentado, estructurado y refuerza el pensamiento, es defendible y convincente” (argumentativo) y por otro lado pensamiento creativo, que está fundamentado en los valores, es sensible al contexto y orientado por éste.

Como síntesis a lo anterior, Lipman (1998) define entonces pensamiento complejo como: “El pensamiento que es consciente de sus propios supuestos e implicaciones, así como de las razones y evidencias en las que se apoyan sus conclusiones” y defiende que la educación implica más que el desarrollo de habilidades, ya que podemos adquirir una habilidad, pero no utilizarla de manera correcta, esto está estrictamente ligado con la ética.

Teniendo entonces como marco el pensamiento complejo,  en el ámbito educativo se generará un aprendizaje complejo, que de acuerdo con Zabala (2005) serán los conocimientos previos relevantes y pertinentes en relación al nuevo conocimiento.

Una estrategia didáctica elemental para lograr el aprendizaje complejo es la metacognición, que “permite asegurar el control personal sobre los conocimientos adquiridos y sobre los procesos de aprendizaje” (Zabala, 2005). La metacognición está relacionada entonces con pensamientos de orden superior como son la aplicación, análisis, síntesis y evaluación del trabajo que se realiza y de la persona misma, de tal manera que los estudiantes sean partícipes de su propio aprendizaje de manera ética y responsable. La metacognición se convierte entonces en una magnífica herramienta para el nuevo modelo educativo fundamentado en el enfoque socioformativo.

Proyecto ético de vida.

Proyecto Ético de Vida (PEV), de acuerdo con Tobón (2009) “es la manera en como la formación humana se da en cada persona con base en el compromiso ético”. Un proyecto de vida es aquella meta o metas que nos trazamos y que de alguna manera marcan la dirección que vamos a seguir como personas. Cuando esta visión a futuro se compagina con una sólida formación en valores en donde el autoanálisis de las acciones a emprender se realice conscientemente de las consecuencias o efectos que éstas puedan traer consigo, en ese momento el proyecto toma un valor adicional basado en la ética, responsabilidad y compromiso con uno mismo, con la sociedad en general y con el medio.  

¿Cómo orientar a los estudiantes para que puedan desarrollar su PEV?, Tobón (2009) recomienda, en el marco de la FHI, que el docente oriente a los estudiantes en la identificación de sus necesidades vitales de crecimiento ayudándolos a determinar metas a corto, mediano y largo plazo que logren la satisfacción de las mismas a través del desarrollo de proyectos en el aula, en los cuáles sea fácil de medir los logros alcanzados, y fortaleciendo los valores entre personas, sociedad y el mundo en general. Es una realidad que en la actualidad muchos niños y jóvenes no tengan un sentido de vida, o que incluso su visión a futuro esté fundamentada en metas que no contribuyan al beneficio común ni al bien social y ambiental, se dice que estamos viviendo en una sociedad deshumanizada, por lo que se vuelve realmente importante el que la educación migre a modelos que permitan rescatar esta formación humana y compromiso social.

 

Conclusiones.

Como bien menciona Tobón (2009) en relación a las nuevas metodologías y teorías desarrolladas en la actualidad, la mayoría se han quedado plasmadas en los documentos que las avalan, pero de ahí a aplicarlas hay mucho trecho, es urgente y de suma importancia que el sistema educativo evolucione y adopte las nuevas tendencias que los estudiosos de este campo están proponiendo, ninguna de ellas, considero en lo personal, tendrían por objeto mal formar al estudiante, al contrario todas tratan de dar una solución a una problemática actual y con miras al futuro. El modelo educativo basado en competencias parece acercarse más a la solución de la problemática educativa, existen varios autores sobre este tema y varias metodologías, sin embargo existen considerables diferencias entre ellos, la principal estriba en el enfoque, el cuál se ha presentado a lo largo de este documento. Como bien menciona Tobón (2009), es raro el modelo educativo basado en competencias que vincule la FHI, por lo general son abordadas como la aplicación de contenidos en problemas y actividades, pero no consideran la parte del ser, la reflexión y la afectividad.

Por qué apostarle al enfoque socioformativo, debido a que las sociedades actuales están viviendo una cultura falta de humanismo, en donde los valores de la persona se han perdido, en donde las habilidades están siendo usadas incorrectamente, en donde la ética, responsabilidad y compromiso, son palabras huecas, en donde las problemáticas ambientales no son importantes, en donde los niños y jóvenes no tiene claro un proyecto ético de vida, en donde el crimen y la violencia son actos cada vez más comunes y a los que la sociedad se está acostumbrando. Por eso es esencial que la educación se enfoque a lo socioformativo, para poder formar niños y jóvenes comprometidos con ellos mismos, con la sociedad y con su medio, capaces de resolver con idoneidad y responsabilidad cualquier tipo de situación que se les presente en la vida, sabiéndose conscientes de las consecuencias de sus actos y muy comprometidos con el bien común. Resolviendo sus tareas a través de niveles de pensamiento de orden superior que permitan ayudarles a hacer algo más que pensar como bien menciona Lipman (1998), ha involucrarse de manera compleja con la vida.

 

Referencias.

Lipman, M. (1998). Pensamiento complejo y educación. Madrid. (2da. Ed.): Ediciones de la Torre. Recuperado el 6 de diciembre de 2010 de, http://books.google.com.mx/books?id=p59aYXh9BkYC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

Tobón Tobón, S. y Guzmán Calderón, C.E. (2010). El modelo de las competencias en la práctica educativa: hacia la gestión de la calidad. Medellín: Instituto CIFE. Recuperado el 9 de diciembre de 2010 de, http://www.ccbenv.edu.co/new/seminario/Articulo El modelo de las competencias (Tobon).pdf

Tobón Tobón, S. (2009). El modelo de competencias en la educación superior: didáctica y evaluación. Bogotá: Instituto CIFE.

Zabala Vidiella, A. (2005). Enfoque globalizador y pensamiento complejo: una respuesta para la comprensión e intervención en la realidad. Barcelona. (2da. Ed.): Editorial Graó. Recuperado el 6 de diciembre de 2010 de, http://books.google.com.mx/books?id=-x-eo0JjElgC&printsec=frontcover&dq=pensamiento+complejo&hl=es&ei=zFICTaiMOIWssAOFyPHQDQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CC8Q6AEwAg#v=onepage&q&f=false



[1] La socioformación es desarrollarse de manera integral, con un proyecto ético de vida sólido. (Tobón, 2010)

[2] Descendiente de la antigua noción de sabiduría. (Lipman, 1998)

[3] Razones que servirán de clasificación y evaluación (Lipman, 1998)